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Volvemos luego de unas vacaciones a éste rincón del ciberespacio, en ésta ocasión vamos a abordar el siguiente problema ¿Son realmente inteligentes las máquinas?, es decir ¿son conscientes de las funciones que realizan? Como se sabe, cada día la inteligencia artificial sorprende al mundo con nuevos avances, pero ¿hasta dónde son inteligentes las máquinas?

En éste caso coincidimos con Piscoya (2009) en la siguiente tesis “Es completamente factible simular la conducta inteligente sin por ello ser un simulador inteligente dotado de comprensión e intencionalidad, con el único requisito de aprobar lo que puede denominarse un Test de Turing” (p. 277)

Es decir, no es que las máquinas sean inteligentes en el sentido que tienen comprensión e intencionalidad en las acciones que realizan, sino que su “inteligencia” es en realidad una simulación, y para ello se va a ilustrar el tema con la “Habitación China” propuesta por John Searle.

Sea X una persona hispano hablante, la cual no conoce el idioma chino; sin embargo, se le proporciona dos conjuntos de ideogramas A y B, en donde para cada ideograma del conjunto A hay otro ideograma de respuesta en B, además un experto en chino le da a X las reglas que relacionan cada ideograma de A con su respectiva respuesta en B, luego X escribe en su cuadernillo, exactamente que ideograma de B es la respuesta a cada ideograma de A.

Ahora X es encerrado en una habitación con un agujero en la puerta en donde una persona que habla chino le deja ideogramas con preguntas, luego X recoge cada ideograma de pregunta, lo compara con los ideogramas del conjunto A y escoge el ideograma correspondiente de dicho conjunto y, consultando su cuadernillo de correspondencia, elije el ideograma respuesta del conjunto B correspondiente.

La persona que hizo la pregunta en chino recibe la respuesta y se da cuenta que es la correcta, es decir responde a su pregunta. En éste caso no es que X haya aprendido chino, sino que ha seguido una regla de correspondencia, en otras palabras, a simulado que sabe chino, porque en realidad no tiene ni idea de las preguntas y respuestas que ha dado.

El mismo concepto se puede aplicar a las máquinas que funcionan con inteligencia artificial, es decir, solo simulan la inteligencia, pero no tienen idea ni mucho menos conciencia de lo que están haciendo.

Referencia bibliográfica

Piscoya L. (2009). Tópicos en epistemología. Lima, Perú: Fondo Editorial Universidad Inca Garcilazo de la Vega

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