La tecnofobia se puede considerar como un rechazo al avance tecnológico, algunos ecologistas preferirán nombrarlo como el “retorno a lo natural”, sin embargo el nivel de la técnica que alcanza un país es un indicador de su grado de desarrollo, es decir, un país es subdesarrollado si solo produce (o manda a producir) una pequeña fracción de lo que consume (Bunge, 2012).

Bunge también señala que las principales corrientes tecnófobas y por lo tanto anticientíficas, están apoyadas por la oligarquía terrateniente y ganadera, así como por algunos intelectuales de izquierda.

El primer caso se da porque dicha clase (aparte de su mentalidad medieval) no quiere ser desplazada por la burguesía industrial , el segundo caso es más por razones ideológicas.

Obviamente el avance tecnológico debe estar en sintonía con las necesidades de la sociedad y no a las de un grupo de poder, asimismo debe de ser regulado de tal forma que no perjudique el medioambiente.  Es decir un desarrollo responsable.

Sin embargo el pensamiento tecnófobo nos lleva al atraso y al subdesarrollo, asimismo el “retorno a lo natural” es anticientífico, por lo tanto nos lleva al mito y a la superstición.

REFERENCIA BIBLIOGRÁFICA

Bunge M. (2012).  Filosofía de la tecnología y otros ensayos.  Lima: Fondo Editorial UIGV

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