En una tesis el problema de investigación es la parte central, ya que de ahí nacerá el objetivo y la hipótesis; por lo tanto se puede afirmar que es la “madre” de la investigación.  También es preciso indicar que un problema es una situación negativa que no puede ser resuelta inmediatamente por el investigador y que obviamente concita su interés, además se formula en forma de pregunta.

Por otro lado, la consistencia básica es un punto muy importante, es decir si tiene n problemas, debe tener n objetivos y n hipótesis; en otras palabras de cada problema se obtiene un objetivo y una hipótesis.

Un problema tiene dos partes: Planteamiento y Formulación.  El primero es una explicación preliminar del problema y consta de las siguientes partes (Tafur 1995): Diagnóstico, Pronóstico y Control.  En el diagnóstico se detalla la situación actual del problema como un escenario negativo, en el pronóstico detallamos un escenario a futuro, considerando que los problemas aumentan y que luego devendrán en situaciones problemáticas adicionales; y finalmente el control, en donde se explica en no más de un solo párrafo la solución.

Es preciso recalcar que se debe detallar todas las fases mencionadas, ya que no es un telegrama sino una explicación medianamente extensa (generalmente una o dos hojas); muchas veces he revisado tesis en las cuales escriben como si fuera una lista de chequeo, lo cual está muy mal e indica que no tienen capacidad de redacción.

Después de esto viene la formulación con un problema principal y varios secundarios (generalmente cuatro o cinco, aunque esto depende del estudio); siempre recordando que deben ser preguntas, por ejemplo ¿Cómo influye X en Y?

Finalmente, una buena selección y presentación escrita del problema, es un paso seguro hacia una tesis exitosa.

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